domingo, 21 de noviembre de 2010

Por eso digo "Te quiero" todos los días...


"¿Cómo puedes hacer eso?" me preguntaba Martín. "¿Cómo puedes decirle a medio mundo que lo quieres todos los días?" insistía.

"Muy fácil, Martín. Digo 'te quiero mucho' y ya". Le contesté.

Dice que en Lyon, de donde proviene, las cosas no son tan calurosas como yo las hago parecer acá "en tu México".

Mi gente es cálida, lo admito. Pero de un tiempo para acá las cosas no están para andar confiando en todo el mundo, para aceptar una sonrisa de algún extraño con el que nos crucemos en la calle o para dar ayuda a alguien que, estando en apuros, lo necesite.

Siempre he dicho que la gente no está preparada de pronto para recibir amor. Tanta tragedia que le rodea seguramente le ha hecho duro, poco receptivo.

Yo siempre digo "te quiero", Martín.

Lo digo con frecuencia porque no tengo un minuto de ésta vida ganado. Lo digo a diario porque me nace decirlo, porque siento esa necesidad de hacérselo saber a la gente que me rodea, porque no sé si el siguiente segundo estaré viva para contarlo.

Recién se lo dije a Hugo: "¿Sabes? Tengo la necesidad de decirte lo mucho que te quiero. No sé, de repente quise decírtelo, quise que lo escucharas de nueva cuenta aunque ya de sobra lo sepas. Tengo un presentimiento muy fuerte. Creo que debo decírtelo más veces al día, a la semana. Creo que me va a pasar algo y no quiero que eso suceda sin antes hacerte saber lo importante que eres para mi".

Hugo sólo me contestó que dejara de decir tonterías porque sino me soltaría un par de nalgadas para que estuviera tranquila. Dejando aflorar sus instintos sexuales hacía mi pero dándole un toque parsimonioso para que ya no pensara en que me iba a suceder algo.

Y sí. Justo un día después de que se lo dije, sucedió. Cuando vi cruzar la calle a aquel tipo encapuchado, con chamarra azul brillante, no pensé que lo hacía con el fin de atacarme. Al jalarme el brazo izquierdo con mucha fuerza y mostrarme un cuchillo que segundos después presionaría contra mis costillas, comprendí muchas cosas.

Le grité con todas mis fuerzas que no me hiciera nada, le lancé la bolsa de mano en donde traía mi cartera, mi celular. Sólo suplicaba porque me dejara ir. Yo no le hice nada ¿porqué habría de hacerme algo él a mi?

No me hizo caso. Al principio mis sollozos no fueron suficientes para que me soltara, al contrario, provoqué que enterrara un poco más en mis costillas su arma. Cuando colocó su brazo derecho alrededor de mi cuello y comenzó a jalarme pensé solamente en que ya no tenía escapatoria y lograría su cometido. Aún así seguí gritando eufórica hasta que se cansó, me aventó contra una pared, me dio una patada en el estómago y me dijo que me calmara, que me había confundido con una "amiga de su trabajo".

Reponiéndome como pude, corrí hacia el metro para llegar a mi trabajo. Nadie me ayudó, nadie se acercó en mi trayecto por el metro para preguntarme si estaba bien. Justo en el vagón, entre llantos de niña desprotegida, entre temblor de mujer victimada, recordé que fue a mi papá, a La Malquerida, a mi hermano y a mis perros, fueron los últimos que me escucharon decir "te quiero".

Pero no sólo fueron ellos a los que les dije "te quiero" ese día. Lo recuerdo muy bien. Lo escucharon Rocío, Yemille, Albie, Hugo, Juan Arturo, Valeria, Adriana. Lo escucharon también Alan, Julio, Paco, Martín, Amaury, Evelyn, Andrea, "El Pelos".

De haber sido mi último día en la faz de la tierra ellos hubieran sido los últimos en escuchar de mi un "te quiero".

No puedo quitarme de encima todavía ese miedo de andar caminando por la calle sola, aún teniendo al astro rey como compañero. Recién llegué a casa y fue inevitable encerrarme en mi recámara, meterme debajo de mil cobijas, abrazar a ese perro de peluche que me hace compañía simulando ser mi mamá, mi papá, mi hermano, mis perros, mi pescado.

Desperté ésta madrugada con un mensaje de mi Chiquitita diciéndome que la mamá de su novio había fallecido después de mucho batallar con el maldito cáncer que le ha comido poco a poco su cuerpo. La vida no la tenemos comparada y no es por eso que diga "te quiero" todos los días, no es únicamente por que no tenga el próximo segundo de mi vida asegurado, es simplemente porque me nace y porque, si me pasa algo, esa será la última oración que me habrán escuchado decir, escribir.

Por eso, Martín, mi querido francés, por eso digo "te quiero" todos los días.

5 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Hoy te quiero 9485756354131683090049574534342728191003030847657576 y así hasta el infinito como dice la profe de mate.

Valeria N. Pérez dijo...

Por eso recorrí como mil kilómetros para llevarte a cenar tacos, algo me decía que lo hiciera.

Hubieras muerto contenta con el estómago lleno. Hice mi buena obra de la madrugada =)

PD: En situaciones incómodas, suelo hacer comentarios más incómodos. Así soy y supongo así me quieres.

Jolie dijo...

Nada como decir te quiero todos los días hasta con la mirada o con una acción por muy pequeñita

los europeos tienen todo lo frio y silente que pueda parecer como un muro
puede ser cualquiera

no hay como la intensidad
y la alegria y lo cálido y tomarse el tiempo para decirlo o gritarlo.
acá hay hasta amor por el lenguaje
por el albur, por la carcajada por la broma

se saca el corazón y lo florido los europeos siempre se reprimen les cuesta tocarse y son solemnes mucho más a veces que los propios ingleses

y además como negarlo
si se tiene hasta mas sabor cuando se pronuncia una palabra de amor

:)

El Rey Hidrógeno dijo...

Querida Kiku,

Vaya experiencia tan intensa y traumante. Por fortuna no eras la de "su trabajo"... Che malandrin encapuchado!. Fui victima de un secuestro express en 1990, alla en el chilango, y otro fue un salto al micro en el 2000, pinches estadisticas, espero salvarme este año, al menos que ya no trabajo en el DeFiendete! =D

Ponte bien buza, desconfia de tod@s, ni modo. Hazte acompañar SIEMPRE, nunca mas SOLA, capicci?. Es bueno ser valiente pero es mejor ser HARTO inteligente, y se de buena fuente que eso a ti te sobrinas para las tias! =D

Saludos desde Cuernabaches Moreloyos, la Ciudad de la Eterna Balacera. No'mas anoche conte como 20 tiros (de la misma arma) como a 200 metros de mi chante, fijate, fijate..., 'ches baleantes lokos!

Evelyn Anaya dijo...

Así de fácil y sencillo, pero con toda la sinceridad del mundo, también te quiero!!